Mi historia

Alias: Sebas, Hombre. Edad: 18

La verdad, yo llegué a tratamiento porque me agarró la policía mientras paseaba a mi perro y me fumaba un churro de mariguana en la calle. Yo no creía que te podían llevar por sólo fumar, no le estaba haciendo mal a nadie y para colmo me dijeron en el centro penitenciario que tenia que cumplir 3 meses de tratamiento obligatorio. Cuando llegué a terapia, iba con la firme intención de cumplir, pero no pensaba dejar de fumar en serio porque me relajaba y me hacía olvidarme de mi alrededor.

Al principio, no veía todo lo que ya estaba cargando, creía que la marihuana me relajaba y me hacía olvidar mis problemas, pero nunca vi que esos problemas eran consecuencia de mi consumo. Recuerdo que dejé la escuela porque creía que no era bueno para estudiar, pasar exámenes, cumplir horarios y todo eso, pero después de que me explicaron que la marihuana afecta mi memoria y mi concentración, reflexioné y recordé que en la secundaria era muy bueno en la escuela…

Cuando pasaron las sesiones tuve otro problema legal. Uno de mis amigos había tomado de más, después fumamos marihuana y al salir de la fiesta nos retó a todos a abrir un carro. Todos le entramos al juego, pero el juego terminó cuando llegó la policía, yo me eché a correr. Mis papás me ayudaron porque tuve un buen abogado que logró que no me dictaran sentencia. Sin embargo, dos de mis amigos no corrieron con la misma suerte y ahora están sentenciados por daño y robo. Aprendí la leccion y a partir de ese día, ya no necesité que nadie me dijera que no lo hiciera, yo mismo me propuse la meta de dejar de fumar. Sé que las cosas no son las mismas y que mis padres aún no confían en mí, pero estoy seguro que tomé la mejor decisión y estoy tratando de ganarme su confianza de nuevo.

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